domingo, 24 de junio de 2018

Memorias

Qué escribir.

Sólo añorar y recordar
que una vez es
para siempre, y que nada
borra
la profundidad
del corazón,
la noche y
los abrazos.

El amor es fuerte y
uno.

No escribo, sólo sueño,
un bello sueño.
De una noche de estas noches.


lunes, 4 de junio de 2018

Facilidades

Pero qué fácil es la vida
cuando queremos desechar
personas,
prójimos fastidiosos
personas
fastidiosas.

Ser fastidioso es un amplio concepto,
de alto y demandado estudio.
Da para un Magister,
puede anotarse para que me explique
unas cuantas incomprensiones.

(El fastidio, en realidad, puede que sea
esperanza e insistencia,
esperanza, pero hoy
cambian las
semánticas del corazón
de tantos)

Pero déjeme mostrarle el modus operandi.

Un botón, presione, y

listo.

Elimina historias, hechos, pasados, vidas,
futuros, porque las personas hoy
son un botón de desecho,
un vínculo débil,
algo que no exige compromisos ni la vida.

Es sólo un botón, de hola
o de ¿adiós?

Nadie se despide del fastidio.
Un prójimo.

Pero ya perdoné.




miércoles, 23 de mayo de 2018

De corazón...

Para pedir perdón, se necesita mucho valor. Sin importar las responsabilidades ajenas, que las hay... pero es uno el que debe dar la cara y asumir su parte, con valor, sin victimizarse ni menos.

Pero creo que es un desahogo que es necesario, porque el dolor es persistente, a pesar de las sanaciones, las oraciones, los paseos y el apoyo de las amigas y amigos que han estado ahí. lo requiero, y lo hago en este canal público, como un exorcismo a mi cobardía, como a mi angustia.

Perdón, porque no he dado lo mejor de mí, porque cuando tuve oportunidad de crecer simplemente me quedé estancado, o no di más de lo que puse en empeño como lucha. Hice lo imposible, pero me doy cuenta que pude hacer algo más, y simplemente fui vencido por esa pereza emocional que estaba empezando a desembarazarme.

Perdón, porque debí ser más fuerte, y debí buscar fortalezas que eran necesarias para ayudarnos mutuamente, para construir con fuerza algo que ya era un don de Dios. Un regalo que recibí y al que respondí mal, pudiendo hacerlo mejor.

Perdón por infravalorarme. Eso aburre, cansa, y entiendo y apoyo esa moción. Soy un pesimista que ha vivido de esa manera por años, con un autoestima 100 kilómetros bajo tierra. Di muchas batallas para lograr amarme, logre victorias y hubiera logrado más aún. Pero, volviendo atrás, era más cómodo tener la cara triste. Sin desmerecer, obviamente, el derecho a tener pena y anhelar los brazos de la amada, abusé de ello y fue pernicioso.

Perdón por asfixiarte, por traerte problemas y no soluciones, por no ocuparme de mí. Es un camino largo el de sanar, las cosas no pasan de la noche a la mañana, más aún si existe costumbre de ello desde hace mucho tiempo. Pero no di el ancho.

Quisiera arreglar todo, volver atrás desde el principio y ser otro, con una actitud más positiva y esperanzada desde el principio. Con una actitud más digna del tesoro que tenía a mi lado.

Guardo en mi ser tantos lugares, recuerdos, hechos, fechas... Los guardo con el amor que sí manifestó su fuerza en muchas cosas, pequeñas para el mundo, pero que eran gigantes para este corazón. Y en honor a ellos hago este mea culpa, porque lo bello de todo esto requiere siempre el arrepentimiento de las propias culpas y las ganas de enmendar, de hacer lo correcto.

No sé si esto va a influir en algo las cosas, ni siquiera si va a ser leído por alguien siquiera... Simplemente son mis sentimientos que fluyen, con mucho pesar, pero siempre con la puerta entreabierta que sólo la esperanza permite. Escribir esto me da paz, pero una paz vacía. Sin abrazo, tu abrazo. 

Pero sigo adelante, con esperanza y responsable de las cosas que debo realizar. Sigo en soledad, y es un dolor exasperante, pero quiero y debo sanar de todas las llagas. Y lo haré, con fe en el Padre, en su amor y con esperanza, ésa que nunca se ha ido de mí, a pesar y con todo.

Con más tranquilidad, con cariño, de corazón... Perdón.



sábado, 19 de mayo de 2018

En sueños.

Dicen que los sueños
                         sueños son y
                 son eso.

Sueños.

Pero cuando viajan en ellos
          el amor y la esperanza

los sueños alimentan el mañana, el mundo,
y aparecen el viento total de las miradas.

La plaza, una carpa, una batalla
                  ganada.

Bicicleta de tarde.

martes, 8 de mayo de 2018

Bicicletaje

Volar por los intestinos de
la rota ciudad, con la bicicleta

compañera inmutable, de verdad,
rodante implacable y temor de
quienes hacen el culto al
humo de sus complejos

autos enormes de marcas norteamericanas,
que parten y devoran sangre de niños
sirios
y de otras visitas del Tío Sam.

Volar en esa montura de libertad, de esas ruedas algo
lesionadas, pero con los cascos fieles, para rodar
rodar
  rodar
    rodar
      rodar.

Porque me persiguen y llevo dentro un tesoro,
quiero reír, y tú me llevas lejos, ante la majestuosidad
de ese cuerpo de agua, agua
pura
pura verdad, dolor y esperanza.

Y ahí estamos, sentados, esperando la estrella, hablando con
las estrellas, con las paradojas en acción.

Gracias por circunnavegar esta ciudad de otoños permanentes.

pero
estás en silencio.



domingo, 29 de abril de 2018

Mar en El Morro

Cuando era muy pequeño
el mar se me presentó en un itinerario a cierta
ruina metálica, llamada
Huáscar, en un mar algo rutinario, Talcahuano,
cerca de la móvil
Concepción.

Era sólo el mar, ver un mar, olor a mar, sentir un mar.

Cuando estaba un poco más crecido,
cambió el mar a Penco,
rutina infame e increativa,
mar lleno de pañales usados, agua de
mar, un olor a fritura.

Pero

era sólo el mar, ver un mar, olor a mar, sentir un mar.

Algo sin remedio, era mar, no había más, sólo
unos recuerdos dolorosos,
una hiel corriendo por las calles que daban
a ese mar.

Pero

llegaste tú.

Y el mar dejó de ser un mar.

Ya no sentía un mar, sino las manos de tu ser,
que eran las olas que calmaban el alma de este ser
marítimo encallado. Eran las olas de un
abrazo y beso, era sentir ser unos en frente de aquella costa helada
de septiembre, mes de la patria.
La patria eres tú.

Ya no olía el mar, sino que era tu olor de vida, tus aromas
benditos,
el olor de tu pelo que baña las costas de tu corazón
embravecido, como marea fecunda o como tormenta del hoy.
Era el regalo de la brisa marina, esa brisa que estaba y está
llena de los sonidos más maravillosos

los sonidos de tus palabras, tus risas disconformes con la edad
(es la risa más bella que existe).

No veo ya el mar, veo los ojos más bellos, la tierra donde este
navegante encontró un puerto, un puerto que no quiere dejarme entrar
por mal tiempo
pero espero que amaine, espero
con impaciente paciencia.

Veo tu ser marino, tú,
mujer tormenta, pero que cuando amaina
es el canto de los pescadores que entran, con sonrisas llenas de frío
y esperanza, a lanzar y herirte para sacar
vida.

Porque eres el mar, el mar que te regalé y sigue
ahí, esperando
que lo cruces en bicicleta. En
El Morro.

El mar ya no es el mar

es el espacio que está a mi lado,
esperando a que regreses de tu viaje
de tu marea repentina, mientras camino entre las rocas de Cocholgüe,
esperando a que llenes
con la paz de
tu sonrisa
(mis sueños realiza
y me siento feliz)

aquella distancia oscura, tan oscura,
que me da miedo hasta seguirte.

Mar
amar
remar
juntos.



sábado, 28 de abril de 2018

Sentido

Cuando me pregunto
qué siento,
la verdad es que me contradigo.

Es lluvia con sol, frío y frío,
como el agua de ese río, el río
de la sangre de mi herida mortal.

Sólo pido esperanza y la bicicleta,
porque no sé si siento, si siento el mañana,
y lo siento.

Es el perdón el que siento, pero presiento
algo. Sería
                esa
                    llamada.

La noche del viernes.