viernes, 22 de febrero de 2013

Tentaciones (A Benedicto XVI)

El viaje de las tentaciones.

Tuviste hambre, te tentaron con
pan,
oro,
millones.

No solo de pan vive el Hombre,
las palabras de Dios
son verdad, vida, espíritu
alimento.

Te mostraron reinos, coronas,
diademas, cetros,
esclavos,
poder,
sólo poder!
Porque el dueño del poder
es dueño del pecado
y le da el sinsentido.

A sólo Dios servirás.
Ama a Dios y al prójimo.
Si olvidas a uno,
eres ateo
y esclavo de la esclavitud.

Lánzate de lo alto del templo!
Que te vean periodistas y farándula,
que se llenen las bocas de
Cepedas y Salfates!
Total, una banda de angélicos salvadores te llevaran
al suelo
sin rasguños.

No tientes al Señor, porque
no nació para
llenarse
dominar
ni caer con estilo.

Sino para
alimentar,
servir
y ascender al Tabor
al Calvario
al Padre.

Con nosotros.




miércoles, 6 de febrero de 2013

El Hombre de Hoy (visto a partir de una canción de Quilapayún)

La sociedad moderna, desde hace mucho, se ha convertido en una sociedad de consumo, de competencia y de individualismo, en donde cada ser humano se comporta como una sustancia con autonomía total, dándole el nombre de "libertad" a aquella condición.

Personas van y vienen, ajetreadas y con la consigna clara de subsistir, de crecer, de ser más, de ser mejor que el resto, para poder "dar un futuro". No hay vida social, y la poca que hay, es basada en el reventón, en la salida a los problemas de la vida moderna, a los dolores que implica ser una persona "moderna".

La imagen se transforma en paradigma del hombre, en un referente de cómo ser. Más importa la fama, el éxito, el dinero... el dinero!! Por culpa de él se destrozan países enteros, la pobreza puebla nuestras tierras, tapada con ciudades de cristal. El dinero, que es una herramienta, se ha convertido, como dijera san Pablo, en la raíz de todos los males.

El trabajo excesivo, el estrés, y otros males asociados son el producto de esta mentalidad actual, que convierte al hombre en una máquina de crecimiento económico, en un sistema como el actual, en donde se llevan en alto situaciones que se les puede declarar como antivalores, que nos alejan los unos de los otros. Horas interminables de trabajo, sobretrabajo en las horas habituales, las horas extras, los requerimientos de empresarios, de los números, del crecimiento... Van poco a poco destruyendo sociedades, familias, personas.

Para qué decir las injusticias, la desigualdad, la discriminación, frutos del mal, del pecado de este sistema.

La fe es dejada de lado, se convierte en un elemento sólo para la vida privada, y se rechaza sin tapujos. De ahí que miles de personas vivan en un sinsentido, sin más valores que los que la selva de cemento impone, olvidando a Dios, ese Dios que ama y va al encuentro de toda la sociedad, ese Dios que nos brinda un descanso y un corazón fraterno y convertido, que se muestra como hermano nuestro a través de Cristo. Se rechaza el creer como signo de esa modernidad que aplasta. O se olvida e ignora. Ateísmo práctico.

Incluso aparecen corrientes de tipo esotérica, que ofrecen soluciones de tipo pseudoreligiosas, pero cargadas de ese individualismo, que es fruto de todo este desastre.

En fin, una sociedad que propone el reino del dinero y el éxito individual. Tampoco es una condena del mundo: es creación de Dios, y todo lo que nace con nuestras manos, es colaboración a esa tarea creadora. Pero estamos olvidando a Dios, colocando a ese reino fatuo que mencioné antes, que quiere borrar al hombre y quitarle su dignidad, convirtiéndolo en "algo".

Con esta introducción quiero dejarles un tema bastante irónico, fruto de la creatividad de una agrupación musical que ha marcado huella a nivel nacional e internacional. Me refiero a Quilapayún, conocido por temas combativos, frutos de una época llena de sueños y convulsionada. Sus temas son reflexivos, a modo de denuncia, y muchos de ellos viajes poéticos a la extensión del tiempo.

En su último disco como agrupación unida (las vicisitudes y la desgracia los terminó dividiendo en dos bandas/os irreconciliables), "Al Horizonte", aparece este track, llamado El Hombre de Hoy, una canción que habla precisamente de este antianhelo del exitismo, de la competencia, del estrés  de la omnipotencia de la imagen, de la vorágine de una sociedad que terminará explotando, si no ponemos nuestras manos en traer el reino de Dios, de justicia, paz, solidaridad y amor.

Duele que personas cristianas, no obstante, proclamen estas situaciones de autodestrucción como valores, como elemento a repetir y promover. Terrible, podríamos pensar que realmente estas personas necesitan de una reconversión (o conversión, muchas veces se participa de la vida de la Iglesia más como símbolo de status).

La Iglesia, sin duda, ha dado grandes pasos en este camino... Leer la declaración de los obispos de Chile, durante el año pasado, nos alienta y nos avala en nuestra búsqueda de un mundo más humano, junto a Jesús, que pone en condición divina al ser humano y su dignidad.

Preguntémonos si realmente ponemos nuestro empeño en hacer de este mundo un lugar de hermanos, donde ponemos el Evangelio que es buena nueva y liberación total, sentido de nuestra existencia, y que quiebra las cadenas que nos oprimen y esclavizan, tanto en lo concreto como en lo espiritual.

Con María, Madre de la solidaridad, caminemos hasta la paz y la alegría de seguir a Cristo.

Y disfruten del talento inigualable del Quila...

Paz.-




miércoles, 30 de enero de 2013

Una persona, doble naturaleza: Cristo y nosotros

En estos días de vacaciones, bastantes agitados en cuanto a una serie de actividades, me dediqué, en los lapsos de tiempo libre, a reflexionar sobre un hecho que, en este Año de la Fe, debiese ser tomado en cuenta.

Primero, no está demás decir que Cristo posee dos naturalezas: la humana y la divina, ambas no mezcladas, sino perfectamente totales, no una menos que la otra. Por ende, Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre.

En eso estamos muy claros, pero ahora me pasaré a otro punto, que quizá le parezca poco relacionado...

Vemos en el seguimiento de Jesús dos tipos, que quizá no se presenten tan puros, pero que, a mi juicio, son tipografías del cristiano de hoy:

Unos, podríamos llamarlos "fideístas". Son aquéllos que hacen de la vida cristiana pura contemplación. Rezan frecuentemente, asisten a la celebración eucarística, leen la Biblia, asisten a cada procesión que exista... Y eso. Nada más. Su vida espiritual se reduce a un ámbito privado, a un mascar reglas y leyes, a mirarse como uno mismo. Por darles un ejemplo, las Escrituras las leen en un ámbito muy personalista, más aun, individualista, dejando todo para "su" vida, lo que dice a "su" existencia. El ser cristiano no trasciende más allá de estas personas, poco les importa la vida de los demás.

Otros, son los "ONG". Ven al mundo, a los demás, en una actitud positiva, abierta, y se vuelcan en su ayuda, con todas las fuerzas posibles. Realizan obras amparadas en la Iglesia, apoyan y cumplen cabalmente el mandamiento del amor al prójimo. Pero... Muchos de ellos, no obstante, olvidan el trasfondo de fe que impulsa a tan noble labor humanista. Olvidan el contacto central con Cristo, que vino a hacer el bien entre los hombres. La Iglesia funciona como cualquier fundación, a sus ojos.

Exacerbar cada uno de esos niveles transformaría negativamente nuestro creer. cuando uno se desarrolla sin el apoyo del otro, termina distorsionando el sentido del ser cristiano, del seguimiento de Cristo.

Como dijimos anteriormente  Cristo posee doble naturaleza... Y nosotros, como discípulos, estamos llamados a lo mismo, al entrar en la totalidad de Cristo. El encuentro con su persona completa implica eso, un frente a frente con la totalidad de Cristo, no sólo por partes. La respuesta debe ser total. búsqueda del saber, conocimiento y una vida espiritual plena, unido consustancialmente a una labor social total, en defensa de los pobres, oprimidos, practicando el mandamiento del amor con cada persona.

El cristiano integral ha hecho de Cristo un ejemplo absoluto de lo que es la persona que sigue al maestro.  Un hombre que reza, que vive la Eucaristía, ve la manifestación de Dios en los sacramentos, pero que además se transforma en sacramento en el mundo, y actuando como Jesús, que devuelve la vista a los ciegos, que corta las cadenas de los oprimidos, y proclama el Año de Gracia del Señor.

Hay que decirlo, no obstante: durante años, la Iglesia a propuesto el Ser Cristiano como aprenderse el catecismo, "oír misa" y condenara cada cosa extraña y moderna. Muchas persona, en esta época, permanecen con esa mentalidad, incluso promoviendo un estilo de cristianismo más parecido a un budismo impersonal, individualista. El giro de la Iglesia, después de CVII, permitió descubrir con fuerza la dimensión del otro, del Cristo que tiene hambre. sed, está desnudo, preso, agonizante, explotado, desaparecido.

Por ello, debemos actuar en forma integral, como cristianos plenos, de una persona, pero doble naturaleza: divina (oración, interpelación por la Palabra, etc.) y humana (acción social, denuncia profética, etc.)

Pidamos a la Virgen que podamos compenetrarnos del Cristo total, Aquél que nos dice "sígueme".

Paz.-



lunes, 21 de enero de 2013

Vinum Bonum, Vinum Generosum (Jn 2, 1-11)

El evangelio de hoy domingo es especial... El primer signo de Jesús, o dicho de una forma más clara, milagro. Y no lo realizó en cualquier lugar: fue en una boda, casorio, matrimonio, himeneo, o como usted quiera llamarlo.

Existen varios comentarios exegéticos excelentes, que usted puede encontrar en los links que he puesto abajo, así que estas palabras son pensamientos personales con respecto a las palabras de Juan.

En medio de la fiesta ya antes mencionada, se acabó el vino... Tragedia! El vino es símbolo de alegría, de gozo, de sana y gozosa dimensión. Y se acabó... Mal, muy mal, un carrete que no se ve con buen final.

Muchas veces nos quedamos con exageradas leyes, normas, exacciones, perdiendo el sentido de la vida, que está llena de Dios, de la alegría plena de su presencia y que se libera de lo que es insípido y sin sabor, como el agua de las vasijas que se mencionan después. Perdemos el norte, más preocupados en cumplir, sin dejar que esta Buena Nueva se haga eso: Buena Nueva, noticia que llena nuestras expectativas  nuestros anhelos profundos. Pasa en la Iglesia, en la vida comunitaria, en la vida personal.

Pero Cristo, que aparece de pronto, en esta fiesta, nos regala la posibilidad de seguir celebrando, o, sin ir más lejos, comenzar a celebrar el gozo de la fe, de esa fe que es el encuentro con este celebrante, que viene a traer los nuevos tiempos, que viene a ser el que pone la plenitud de las bodas mesiánicas, que se ven representadas en el texto. Nos libera de aquello que nos ata, nos llena la mente de juicios, de ver las cosas con mente cuadrada y obnubilada por todo lo que no es el amor pleno y desinteresado. Es vino nuevo, que es generoso, no se da en pocas cantidades, sino que se reparte por litros. El vino mejor.

Dejemos que el Señor nos transforme, y seamos nosotros mismos vino nuevo, que viene a llenar el mundo de esperanzas y alegrías. 

Y que la figura de María, paso entre la antigua y la nueva alianza, que libera de la ley y nos cambia el corazón de piedra, nos enseñe la fe total, que no es ciega, sino que, al contrario, nos hace plenos, conscientes y nos regala el discernimiento para anunciar, denunciar y consolar. 

La Paz.-


jueves, 10 de enero de 2013

Con todo...




Con todo amor y alegría
con toda la esperanza y el hombro,
con cada segundo y experiencia,
brota la vida en un surco.

Y no me digas que la esperanza está muerta,
que los dolores están en direcciones poco rectas,
que la muerte es la señora.

Porque Aquél que es dador y Señor de vida
nos levanta,
y caminamos, y miramos su espejo
pobres
explotados
tristes
desalentados
aplastados.

Y comemos entre ellos,
y les damos
la esperanza en lo pleno,
Dios se pone
con los humildes.

Preparen
los caminos del Señor.




domingo, 6 de enero de 2013

Manifestación: el sentido de lo católico... (Mt 2, 1-12, Epifanía)

Hoy, Domingo, celebramos la fiesta de la Epifanía, la fiesta de los Magos de Oriente, los que vienen a adorar a Jesús, el niño envuelto en pañales.

Los Magos, que, debido a la interpretación litúrgica de Is 60, más específicamente el versículo 3, se les asigna el título de Reyes, venían desde las lejanas tierras orientales, en busca de quién sería el rey mesiánico, anunciado como el Cristo (Mesías) prometido al Pueblo de Israel. Son sabios, que practicaban el estudio de los astros (astro -nomos y -logos), y que eran mal mirados, sin duda por el hecho de querer buscar conocimientos más allá de lo permitido, de hurgar en misterios que únicamente Dios podía permitir.

Pero, no nos detendremos en eso, sino en el signo fundamental de este gesto.

Estos personajes, como dijimos, llegaron guiados por esta estrella, signo de la luz, que Jesús trae al mundo. Fueron guiados desde lejos, y -ésta es una contrariedad para muchos de los que se dieron cuenta- eran paganos, extranjeros, que no creían en el Dios de Israel, el de la Ley, el del Templo.

¿Cómo un grupo de no creyentes en el judaísmo pudieron viajar kilómetros de kilómetros, cruzar medio mundo, para ver al niño, cumplimiento del Mesías, del hijo de David, por tanto tiempo esperado, aquél que restauraría el trono de David, y, más aún, adorarlo?

La única explicación: Cristo se ha manifestado a todos, no sólo a Israel, sino que al mundo. Dios, que ha puesto en el corazón de cada hombre el anhelo de buscarlo, se expresa, se manifiesta a cada ser humano, creyente y no creyente, en la figura del pequeño rey, hundido en pañales, no aquél que gobierna en Jerusalén ni ejerce su poder mediante la opresión, sino en aquél que es la humildad, la pobreza, gloria no por joyas ni tronos, sino por ser siervo, que viene al mundo a traer un tiempo de Gracias del Señor. uno que nace no en la capital, sino en un pequeño pueblo, Belén.

Estos magos honran, adoran, ofrecen obsequios... y se van, no vuelven a Herodes, a quienes antes interrogaban, en busca de ese rey, y que motivó el estremecimiento del monarca y de toda Jerusalén.

Es complicado este texto, sin duda: un rey que es contrariado por la aparición de un supuesto "usurpador", los maestros y todas las figuras religiosas de Israel, que se mostraban enceguecidas (tenían en sus narices las palabras del profeta Miqueas, Mi 5, 1-3) ante el signo poderoso que se les presentaban al frente: unos magos, paganos.

Cristo se manifiesta al mundo, se hace puerta, entrada de un reino que viene a quedarse en medio de nosotros. Los magos no se quedaron en Belén, tampoco se convirtieron a la Ley mosaica, es más, se fueron. Se fueron, a dar testimonio entre sus pares, en su pueblo y su cultura, del mensaje poderoso de un rey, envuelto en pañales, en una pobre vivienda. Entonces, ¿qué esperamos para ser como estos magos? Nos carcome la burguesía, el acomodarnos, el creer que vivir dentro de las parroquias, participar "dentro de" va a asegurar la presencia de Dios en medio de nosotros, de nuestras poblaciones, de nuestro pueblo. ¡No! Salgamos de nuestras parroquias, seamos como estos hombres del Oriente, y entreguemos, en el espíritu del diálogo y la entrega, el mensaje de este niño pascual, que aparece y se manifiesta en medio de nosotros. De nada sirve ocultar el fuego, la mecha que arde... Sirve para alumbrar, no con luces nuestras, sino con las luces claras del Señor. Que muestra el camino y permanece con nosotros.

Volver al sentido de lo católico, lo universal, no como acto de conquista temporal, sino de epifanía de amor, de acontecimiento, en medio de los Hombres. Sin imponer, sino comprendiendo y, sobre todo, amando, siendo signo.

El rey ha sido honrado, y después vivirá la persecución, la tragedia de huir, de escapar a Egipto, y haciéndose en sí mismo la historia de Israel, que va a Egipto, y que vuelve libre, victorioso, en brazos de María y de José.

En este tiempo, que para varios puede ser un tiempo de angustia y sufrimiento, no nos dejemos cegar por la seguridad y por la sed de grandeza (Como los escribas y sacerdotes, que esperaban que el mundo se volviera a ellos, al templo, y a Jerusalén), miremos los signos de los tiempos, y entreguemos el mensaje de los Reyes Magos, que traen esperanza, consuelo, paz, a cada ser humano, independiente de su cultura, de sus costumbres, de su lengua, de su lugar de emplazamiento.

Y, sobre todo, vivir esta manifestación en la alegría!! Algo que hemos perdido, quizá por las formas erradas de fe que se han recibido desde antaño. Aquel que ha recibido la manifestación de Cristo en su vida, aquél que ha sostenido un encuentro frontal con Él, no puedo otra cosa que alegrarse, que sentir el gozo tremendo de ver a Jesús, persona, acontecimiento, que viene a llenar nuestras existencias de sentido.

No imponer, sino comprender... Sin seguridades, sino a saltar a la aventura y la alegría de anunciar.

La Paz.-






jueves, 27 de diciembre de 2012

Verbum caro factum est... (Feliz Navidad)



Belén, año cero
o seis dicen los expertos.

Ser ante de ser...
Nada mal para Dios.

Ha puesto su morada entre los Hombre
ya no en un templo
ya no en una carpa
ya no en un arca
sino que en
el llanto fresco y abundante
de vida
de un pequeño.

Él es la vida!!

Espacio infinito, lo máximo,
es un pequeño que ríe, y mama
los pechos santos de
su madre María, mujer llena
del Dios
que le mira.

José, padre de su Padre,
manos de obrero,
que hará de ese niño que se enoja
manos de obrero,
a Ese que es creador.

Palestina,
tierra de escozores,
de sangre
y una voz que clama.

Nace el Salvador.
Las tinieblas se disipan
con el balbuceo
de un pequeño.

Dios en un pañal.