lunes, 23 de diciembre de 2013

Espera!

Mi impaciencia es proverbial,
pero no puedo dejar de
pensar en lo que se alborota
en el corazón.

Tengo la impaciencia
el miedo de
José.

Tengo torbellinos y ansias
de expulsar,
de ser justo,
justamente para lanzar
lejos mi esperanza.

Sacar a quien está llena
de mis incertidumbres
miedos
soy indigno
no puede estar pasando esto.

Pero sorprende el ángel
del Señor.

No temas, porque
Yahweh salva
Jesús
y será Dios entre nosotros,
con nosotros
Emanuel.

Ella, llena de Dios.

Despierto.
Y nace la luz
Vida.


domingo, 8 de diciembre de 2013

Pensares II

Quizá sea muy juzgón con relación al posteo anterior, pero tampoco puedo callar cuando el pecado cunde y daña el corazón de las personas.

Acá tampoco se trata de una acusación a los ricos... Ellos también están llamados a la conversión! Cuando el dios-dinero está impregnando cada aspecto de la vida de las personas, las lleva a un nivel de esclavitud tal que no pueden ver con los ojos del alma. El joven rico es un ejemplo de ello: el cumplir todas las leyes y preceptos no le impidieron cegar al deslumbre oscuro del dinero.

Ponernos a la escucha y ver a nuestros hermanos explotados, pobres, no debe ser visto para un fin instrumental, para que acudamos a ellos para nuestro beneficio. La pobreza, la miseria del mundo es culpa de las estructuras de pecado que asolan cada uno de los aspectos más íntimos de la dignidad humana. Al luchar contra el poder de las riquezas buscamos mayor dignidad, mayor engrandecimiento de la persona humana, hacerla digna, plena, sin trabas para su desarrollo.

No está mal decir que nuestra misión es traer el cielo a nuestras comunidades, a nuestro mundo... No se trata del paraíso en la tierra, sino de acoger el Reino de Dios, de proponerlo y hacer de él nuestro programa, nuestro planteamiento, nuestra vida. Jesús así lo quiso, vino a traer la realidad del cielo a la tierra, y unirla, como Él, persona divina y en dos naturalezas perfectamente unidas, humana y divina.

Si el mundo se hace como Jesús, si nos unimos a él, podríamos decir que lo llenaremos de lo divino, y será esa combinación total, perfecta, que hará al hombre encontrase con los demás y consigo mismo como imagen-y-semejanza-de-Dios.

(Ando breve, pero más adelante haremos algo más extenso, en especial con respecto a mis gustos biblistas)

Paz y Bien.-

sábado, 7 de diciembre de 2013

Pensares

Es difícil escribir a tan oscuras horas, pero no es malo concretar ese antojo, pensando en tantas cosas que se pueden contar.

No obstante, seré breve...

Es difícil no pensar con dolor en las críticas que ha recibido nuestro Papa Francisco, a propósito de su exhortación Evangelii Gaudium, y por muchas de día declaraciones cargadas de vida, de Evangelio, de opción por los pobres y los sufrientes de este mundo.

Me sorprenden, viniendo de personas de marcada tradición cristiana, personas que presumen de arrogante legalismo. Van a Misa, se confiesan, integran grupos...

Pero, cuando se ven amenazados, no dudan en invocar a Mammon, dios del dinero.

Entonces, ¿en qué quedamos? Somos hijos del Dios de la vida, no podemos quedarnos con los ídolos que clsman la sangre del inocente, del explotado.

Un poco de cordura...

(Mañana detallo)

Paz y Bien.-

jueves, 5 de diciembre de 2013

En la alegría...

Momento,
No me hagan renunciar
A ser feliz.

Los agoreros de la desgracia
No caben en mis campos,
Sino la voz de
Aquél que
Es para los demás.

Ni Kikadas, ni dies irae,
Ni amargos con piel de
Buitres, ni pechos
Encallecidos.

Quiero cristianos
Felices
Jugados
Marianos
Todo amor, justicia
Paz y alegría.

¿quedó claro?

domingo, 20 de octubre de 2013

¿Y?, ¿encontrará fe en la tierra?

¿Se encontrará fe
sobre la tierra?

Cuando grita la viuda
con la virulencia 
que el hambre de Justicia
alimenta.

Cuando grita el niño
con hambre de
pan
y de justicia.

Dios grita.

Cuando grita el explotado,
el abusado,
el solitario,
el desvalido y desesperado
por verte y 
darte gloria,
por seguirte.

Dios grita.

Dios Escucha.

Cuando los pequeños caen por 
boca
mano
vida
skandalon.

Gritan.

Dios grita.

Y cuando los corazones de quienes siguen al 
Nazareno, llenos de amor,
como sólo Dios es
son capaces de ponerse al servicio,
son capaces de hacerse oveja,
de rezar para la vida,
y de hacer la vida como un rezo.

Cuando curan las heridas
de darle al hombre 
pan y vino de fraternidad,
una palabra
una mano
la vida.

Sí.

Jesús encontrará fe sobre la tierra.

Uno sólo basta.

Para que Jesús encuentre fe sobre la tierra.

Toda la tierra.


domingo, 13 de octubre de 2013

El leproso, el samaritano, el último (Lc 17, 11-19)

La lepra es un mal que aún causa estragos
en el mundo de hoy...
 Lucas siempre lo he encontrado interesante, por las imágenes que hablan del amor de Jesús por los que son nadie, por los pobres, apartados, excluidos por el poder imperante. Es un evangelio altamente poderoso en un claro mensaje; Jesús viene a proclamar el Reino a los que son menos, los sobrantes, y viene a liberar del pecado, tanto personal como social.

Resulta sorprendente, pues, notar que no sólo son receptores pasivos, sino que, además, ante el paso y las palabras del Maestro, reaccionan y asumen una actitud activa, de reconocimiento y gozo por lo hallado.

Ése es el mensaje plasmado en la lectura de este domingo, donde Jesús se encuentra con un grupo de indeseados, de rechazados según la Ley Mosaica (Ver Lev 13-14). Se trata de leprosos, impuros para el judaísmo. Nadie podía acercarse a ellos; de hecho, no sólo era impuro un enfermo de lepra (cualquier mancha cutánea podía ser lepra, también), sino todo lo que tocaban. De ahí que en el v. 12 aparece que ellos "se pararon a distancia".

No voy a detallar la curación, es evidente que Jesús realizó el milagro-signo en los enfermos (interesante el hecho que Jesús ni siquiera los tocó, sino que más bien los mandó presentarse a los sacerdotes, y se curan mientras están en marcha). No, voy a quedarme en los leprosos y en la actitud de uno de ellos.

Son diez, para empezar. El diez siempre se ha asociado a lo pleno, a lo que es fácil de recordar: 10 dedos tiene la mano, por ejemplo. 10 debarim-mandamientos dio Yahveh a su pueblo, 10 plagas mandó a Egipto, como señal de su poder ante el Faraón... quizá el escritor evangélico quiere que tomemos en cuenta y recordemos a estos 10 leprosos.

Pero sucede algo insólito: uno de esos diez "se volvió alabando a Dios en voz alta y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le dio las gracias" (v. 15s).

1º De esa cantidad (10), uno, sólo uno del grupo aparece delante de Jesús, alabando el verse liberado de la exclusión, del verse apartado. Se siente nuevamente parte del ser-humano, digno, liberado.

2º Para más remate, quien se lanza a los pies de Jesús es... un samaritano, un ser absolutamente odiado por los habitantes de Judea, despreciado hasta la muerte.

No es la primera vez que aparece un samaritano como ejemplo de fe firme y acción fraterna, cosa que se debiese esperar de un hijo de Israel. Fue un habitante de Samaria quien ayudó al viajero asaltado y maltratado hasta la desesperación (cf. Lc 10, 29-37). Lo más bajo a los ojos de los escogidos, el que precisamente reaccionó como debiese hacerlo alguien que ha recibido la Ley Mosaica, que reza el Shemá varias veces al día, ése fue prójimo. Y el extranjero, el despreciado, el último de los últimos, fue el que corrió, el que fue agradecido, el realmente lleno de fe, el que se llenó del Espíritu del Señor. El que vino a dar gloria fue el extranjero, no los nueve restantes (quienes fueron a cumplir la ley al pie de la letra; eran, por ende, judíos).

El correr del samaritano devela el último acto de inclusión en el proyecto del Reino: libre de las ataduras que lo mantenían prisionero, al ver que no formaba parte de los escogidos, se dirige a Aquél que no rechaza a nadie, menos a los que son parias, pobres, miserables. El "levántate y vete" es signo de que nuestro ex-leproso y samaritano resucita y avanza, desde ese punto de partida (lugar de muerte y glorificación) hacia el testimonio. Quien sana participa de la resurrección, es nueva persona, asciende y se hace más humano, más pleno.

La fe fue lo que salvó a este samaritano: la adhesión plena a la persona de Jesús, a quién reconoce como alguien más que maestro (v. 13). De ahí los gestos anteriormente mencionados. Los demás sanaron, pero con la sensación de haber cumplido con los remedos de un acto de sanación propio de un curandero. El excluido es incluido, no por sólo el acto de sanación, sino porque le ha liberado, plenamente, en forma integral.




lunes, 2 de septiembre de 2013

Religión y cultura en la posmodernidad (Charla del Licenciado Sergio Fernández Aguayo, presidente del Instituto Jacques Maritain, Chile)

 Aprovechando la redacción de este mini trabajo, quiero compartir el resumen de la charla de don Sergio Fernández, presidente de la fundación Jacques Maritain en Chile. Esta ponencia se  realizó en el marco de las XIII Jornadas de Filosofía, organizadas por el Instituto de Teología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.

El siguiente análisis parte del trabajo y el pensamiento de Jacques Maritain, el cual busca formar nexos entre la cultura y la religión. A partir de sus reflexiones, elabora una visión en donde el cristianismo entra a formar parte de la historia, del mundo, aceptándolo y valorándolo.

Este proceso reflexivo se realiza en el contexto de un momento de la historia, conocido como Modernidad, que es básicamente el despojar de fundamento cristiano aquellos conceptos que, precisamente, provienen del pensamiento y la acción cristiana. En este contexto, vale mencionar que durante los años de la edad Media, la sociedad se organizaba de forma desmedidamente sacral, pasando, a partir de la Revolución francesa, a un rechazo y olvido de Dios. Si bien, la Revolución Francesa, la Ilustración y el Renacimiento produjeron grandes trastornos en el pensamiento occidental, fueron, empero, aviso y recordatorio para una búsqueda del equilibrio entre mundo y cristianismo. Ya la Iglesia buscaba instancias para el diálogo, de la mano del papa León XIII. No obstante, con Pío IX sobrevino una actitud de condena absoluta a lo moderno.

¿Qué debe hacer un cristiano en el mundo?¿existe una cultura cristiana? La respuesta es un NO, el cristianismo trasciende las culturas, les da sentido, dialoga con ellas. Así, en este diálogo, surge un nuevo humanismo, teocéntrico, integral, de la Encarnación: discernir la historia tal cual era o es, a la luz del pensamiento cristiano. Un dejar desenvolver lo humano en la vida del ser humano, teniendo en cuenta que es lo espiritual la raíz de la cultura, de toda cultura.

En estos tiempos, ya no se viven los problemas y haberes de la Modernidad, ha existido un cambio de época, lo que hoy conocemos como Pos-Modernidad (algunos la llaman Modernidad Tardía), donde se produce un giro, un cambio antropológico de proporciones, que desemboca en una crisis de valores de la modernidad anterior. Priman la libertad como emancipación, un dominio despótico de la naturaleza, una producción desembocada, producto de lo anterior. Asistimos ante un reinado del individualismo, del consumismo, de la depredación del medio ambiente.

En la cultura actual, se develan cuatro aspectos que la caracterizan:

  1. cultura de la emoción: la emoción se ha convertido en la forma efectiva de acceso al conocimiento, es el nuevo concepto para referirse a la experiencia. Como las emociones son pasajeras, y la razón dependen en gran medida de ellas, éstas se tornan circunstanciales. Es común ver (y promover) a los jóvenes el buscar nuevas sensaciones, de todo tipo.
  2. Cultura del lucro: existe una polarización mundial en torno a lo monetario, el dinero se transforma en criterio de desarrollo integral. El neoliberalismo transforma al dinero en el centro de la vida social.
  3. Cultura de la tolerancia: no se trata, en realidad, del diálogo respetuoso, del intercambio de opiniones, sino de una indiferencia a lo social, de una subjetividad social: “que el otro haga lo que le da la gana; total, no me interesa”. La sociedad se convierte en una masa amorfa, un montón de desconocidos.
  4. Cultura de la indiferencia religiosa: además de la evidente indiferencia a lo religioso, junto con ello se vive un proceso de subjetivización de la religión, que está profundamente relacionado con un desprecio hacia la religión-institución.


 Vivimos en un momento en que el creer, la fe, se ve como una instancia de fundamentalismo, pero el Cristianismo, también tiene algo que decir, analizando “los signos de los tiempos”, con comprensión, empatía, aportando siempre con soluciones integrales para el hombre de Hoy. 

En lo personal, es imposible mantener una actitud sectaria, como Iglesia, ante el mundo. Somos parte de él, y estamos llamados, como cristianos, al diálogo, al aporte y a la acción en lo social. No sacamos nada con permanecer encerrados en las parroquias, en actitudes pietistas o de "circo pastoral". La pastoral que Francisco promueve impone una visión activa ante los problemas, y buscar las soluciones, en pos de una sociedad fraterna, justa, iluminados por el Evangelio. En pocas palabras, mantener una actitud evangelizadora, no conquistadora; esto es, ser-como-Jesús.