martes, 9 de septiembre de 2014

Prisma

No veas una mancha luminosa
donde existen los mil sabores
de una existencia dichosa
de un mar que se arranca
de un cielo que se propone.

Sonreír no es un lujo, es campo amarillo
de trigos y tiempo,
de maravillas y teneres.

Padecer las horas y las dichas
puñales sueltos de una
tarde.

Cambiar las herraduras de
Rocinante, y endilgar por el
camino de los molinos.

Surcar y deshacerse
en colores.

Una vida se prolonga y se convierte en un amasijo
de colores
de vida.

Un grito.

Un realista está muerto.

A los molinos.

Dark side of the moon.





lunes, 1 de septiembre de 2014

Golpear la mesa (Lc 18, 1-8)


En uno de mis viajes cicleteros por la ciudad, me di el tiempo de mirar con dolor esperanzado el memorial a los DDDD de la UdeC. era de noche, y ameritó el momento para volcarme a la biblia, como un acto de oración por aquellos que no volverán. Al hojear, me encuentro con esto:

Orantes...
     Para inculcarles que hace falta orar siempre sin cansarse, les contó una parábola:
 
—Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en la misma ciudad una viuda que acudía a él para decirle: Hazme justicia contra mi rival.     Por un tiempo se negó, pero más tarde se dijo: Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, así no seguirá molestándome.
    
El Señor añadió:
   —Fíjense en lo que dice el juez injusto;
y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos si claman a él día y noche? ¿Los hará esperar? Les digo que inmediatamente les hará justicia. Sólo que, cuando llegue el Hijo del Hombre, ¿encontrará esa fe en la tierra?


Orar sin cansarse, pero... ¿es ese orar que todos conocemos, y del cual algunos se ufanan de practicar en forma abundante? Veamos:

1) Viuda, mujer, olvidada, sin nadie, sin dignidad. Clama con dolor, con angustia, quién sabe... Sólo sabemos que fastidiaba, que insistía, que golpeaba puertas, que lloraba y salía cada día en pos de justicia, ante un rival que quiere perjudicarla. No se callaba, imploraba con valor ante un juez que no pretende escuchar, porque ésta es viuda.

2) Juez, infame, o negligente. Incapaz de hacer justicia, se ufana de no temer a Dios ni a los hombres - no deseaba amar-. Desoye con soltura las peticiones de una paria, porque lo es, y porque no es persona y menos Dios.

3) Acceso a la justicia, por la insistencia de la viuda y a pesar del juez.

Muchos creen que la oración es una especie de reemplazo de la acción, un analgésico al movimiento, una especie de parada permanente. Rezar se vuelve carente de vitalidad, se convierte en una no-acción, o lo que es peor, una anti-acción. La justicia no es posible, sólo hay que orar-callar, y quedarse quieto.

Pero la viuda no para, insiste: su oración es golpear puertas, es mover cielo y tierra para que el juez obre de acuerdo al derecho que no quiere. Es golpear puertas, es golpear la mesa, para que esa atención esté puesta en su dolor, y en la esperanza. Porque no se resigna, tiene esperanza. 

Un cristiano jamás se resigna (Maritain). La oración debe ser acompañada siempre de acción, de insistencia, de un hacerse acompañar con actos concretos de vida, de acción que encarne su petición. Jesús vuelca su vida como una oración, en donde las palabras se hacen, además, vivencias de amor, de justicia, de alegría. Si oramos y nos sentamos, estamos haciendo la mitad de la pega, dejamos el problema ante Dios y sanseacabó. Nos volvemos remilgones y pasivos, fideístas y carentes de iniciativa por Dios y los demás. Sin ir más lejos, nos volvemos como el juez, como camino de involución, frente a la viuda.

Esta viuda clama justicia, fue atendida por el juez inicuo. Y pienso en tantas viudas que claman justicia ante magistrados (les queda grande el nombre, magistrado>magister>"el que es más grande que", de magis), y que poco y nada son oídas. Créanme, no obstante, que Dios hace justicia, porque ya han hecho la mitad del trabajo, ya se han puesto en movimiento, como el discípulo que se mueve con tesón para moverse en clave de Evangelio, de Buena Noticia. Son anunciadoras claras de que la Justicia de Dios es mayor, porque escucha y se pone del lado del que golpea la mesa, más que del se golpea el pecho farisaicamente, por placer egoísta, individualista, olvidando que somos Iglesia en camino, en salida, de nosotros.

Espero que podamos inundar el mundo de la "or-acción" de un verdadero seguidor de Jesús, porque la pregunta final es angustiante, fuerte. Encontrar fe sobre la tierra, ése es el anhelo del Señor de la Vida.

Tengamos fe, porque Dios ya ha contestado. Sólo debemos insistir. Como la viuda, como las viudas de los DDDD que buscan afanosas, que "claman día y noche".

Paz y Bien.-

 


martes, 5 de agosto de 2014

Claridad



Es sólo darse la vuelta,
tomar la mano
y compartir.

Y verás las aguas caer,
los cielos saltar
y los mares gritar.

Para ser amados
y recibir el abrazo

Un lago en calma.

Panes, peces,
Amor
vida.

lunes, 28 de julio de 2014

Paz.

Nada puede justificar la muerte, nadie puede colocar argumentos pretendidamente racionales para justificar la guerra, el hambre, y la masacre. Un cristiano está llamado a llevar hasta las últimas consecuencias el mensaje de paz que Jesús propone, un mensaje donde se propone un Reino que crece lento, pero seguro, y que hace mella de armas, flechas y lanzas, y las convierte en azadones, palas, hospitales y escuelas.

No faltará el que me acuse de pacifista empedernido. Pero es el Evangelio el que da las directrices, si lo vemos de esa manera. El Evangelio es una propuesta de paz, que no busca el vasallaje, ni la conquista; mucho menos "evangelizar" invadiendo, poniendo paradigmas. Evangelio es buena nueva para todos, y la buena produce la fiesta, la alegría, y la fraternidad llevada a los más altos conceptos.

No se trata de una paz idiota, es verdadera paz, en donde también se verifican conflictos duros, tremendos, que pueden llevar al quiebre. Somos humanos, no lo olvidemos. Pero Jesús nos propone una forma nueva de tratar estos haberes conflictivos, mediante su propia persona: hombre que dialoga y enseña, "con autoridad", pero con autoridad de amor, que no impone, sino que propone. Actitud de justicia, que no antepone la violencia, sino el amor creativo y rebelde.

El cristiano es hombre para la paz, lucha por ella, con las "armas" de la denuncia, del anuncio y el consuelo, con la acción como dimensión teológica. Se aboca en defender y promover a conversión en quienes hacen del odio y la muerte una forma de vida. En pocas palabras, adopta la actitud de Cristo, lo imita, en solidaridad, respeto, denuncia y anuncio. Y esto, hasta las últimas e inevitables consecuencias.

Las guerras que asolan el mundo son clara muestra de nuestra debilidad y carencia a la hora de enfrentar conflictos y resolverlos. Siria, Irak, Ucrania, Gaza... Lugares en donde la tragedia de la guerra golpea diariamente las vidas de millones de personas, en su mayoría civiles inocentes. Y en ese sentido, es bueno declarar que nada justifica la guerra. A pesar de nuestra agresividad, somos capaces de lograr cosas bellas, de construir mundos mejores. Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, somo personas movidas al bien, que buscan lo bueno, pero que comete errores. Insisto, nada justifica el enfrentamiento armado, ni siquiera los más preclaros argumentos religiosos.

Y éstos son los más preocupantes y dolorosos. El Cristianismo, el Islam, el Judaísmo, no son expresiones para la violencia, creen en un mismo Dios de paz, de amor y alegría. Malas interpretaciones teológicas, sed de venganza, conquista, han sido los justificantes de dolorosas páginas en la fe de muchos pueblos, que, en nombre de un Dios creado por ellos, han salido a matar a quienes son sus hermanos, por el hecho de ser seres humanos. Nada justifica la muerte, nada.

Me pone triste leer argumentos, que basados en la fe (¿serían realmente basados en la fe?, ¿o son un remedo de un cuerpo de doctrinas que nada tienen que ver con la expresión auténticamente creyente?), intentan dar luz verde a todo tipo de atropello. Son los que celebran, sentados en las butacas de sus casas y frente a la tv, cada bomba asesina de niños e inocentes. Son los que dan gracias a Dios por permitir ocupar, sin ningún tipo de costo, más "tierra santa". Ellos no entienden (o no quieren entender) la dinámica del Reino. Son más bien adictos a doctrinas sin carne, han sacado la vida del ser cristiano, musulmán, judío... Ven enemigos en todos lados, no hombres y mujeres a quienes amar y servir.

Abramos los ojos, más bien los oídos. Nadie está libre del conflicto, pero una cultura de verdadera paz nos hace bien. Y para ello, es necesario volvernos a Jesús.

Paz y Bien


miércoles, 16 de julio de 2014

Un poco de decencia

Solo quiero pedir
un poco de decencia.

Un poco más de cantos,
de manos cruzadas,
y menos de
cruzadas redondas
y torcidas.

Que las arenas sean
las mismas
para moros y cristianos
y judíos.

Que venga el mensajero de la
Paz,
el que trae las buenas noticias,
el que hace de las lanzas,
bombas y misiles
podaderas
arados
voces de niños que cantan
nubes del mar
una nube.

Virgen del Har Karmel.

Maranatah,
ven Señor de la Vida,
renueva la faz de
la/tu/nuestra tierra.

viernes, 18 de abril de 2014

Via communis, Via crucis.

Avanzaba por las calles, en la soledad de un fin de semana largo, que para muchos fueron meras vacaciones, un calmante en medio del denodado culto al dios del dinero, del trabajo esclavizante, del hedonismo...

Gente que. sin malicia, caminaba, jugaba, miraba el ambiente, peloteaba, sin malicia.

Otros competían en desenfrenadas carreras, tonificaban los músculos y daban rienda a los más elevados pensamientos en torno a las planicies de un pensar más bien huero. Muchas personas en ello, muchas gentes, en todo.

Nadie se percata del detalle, nadie toma en cuenta lo que ocurría, a pocos metros, kilómetros, jornadas de viaje.

Y en esto me detengo, compungido, algo desolado (¿así pensaban los chicos que iban a Emaús?), y pienso en que, quizá a unos metros de mí, Jesús, el liberador, el salvador, el que comía, caminaba, bebía, el que curaba enfermos, levantaba muertos, el que trajo la liberación a los pobres, el que hizo trizas las cadenas del pecado, el dolor, la injusticia... Ése, estaba clavado en una cruz, castigo oprobioso para los rebeldes al imperio, pedido por el poder político-religioso de Jerusalén, Ahí moría, entregaba el espíritu, vencía a la muerte, ahí estaba por su vida consecuente, por ser Emmanuel. Ése estaba muerto.

Y la gente, pasa que pasa, quizá la mitad de la ciudad ni idea tenía de lo que acontecía. Los burros, las carretas, los autos, los bólidos construidos a partir de Ladas, los caballos, los romanos, los niños, los pololos, el viejo curado. Todos pasaban, todos caminaban.

Pero están los testigos, los que vieron al Rabbí morir y no claudicaron en acompañarlo en las horas de la oscuridad (María, mujeres, Juan), los que huyeron despavoridos ante el peligro, los que fueron sembrados por la semilla de una palabra de salvación, de conversión plena, los que sintieron miedo, al punto de ser Pedro negando con los gallos de la madrugada, los que fueron acogidos por Él, a pesar de ser lo último de lo último, los parias. Esos sí vieron, sí irán en sus vidas, hechos y palabras, relatando a aquéllos que pasaron pacíficos por ese día, a aquéllos que ya no quieren escuchar (culpa nuestra, sin duda), a las gentes que se movían como si nada, que algo diferente, insólito, sucedió esa jornada. Un día más.

Pero que no fue un día cualquiera. Menos el que le siguió.

Paz y Bien.-

Hora

Tener un poco de agallas
me hace temblar.
Obvio.

Soy hombre,
no pez.

Sácame del castillo oscuro y
Tórrido de un mañana simple
y muerto.

Las luces
me refieren reflejos
y dolorosos despertares.

El cáliz de la hora.

Y tú,
en la hora,
hierro es semilla
de muertes e
in-auditos.