Borracho de ensueño,
tocar llagas y
comprender
comprender que todo funciona
implacable.
No bastan las luces para brillar
sino que es menester un sol
que haga que todo me salga un poco
un poco
mejor.
Conservar los amigos, con miedo a un futuro
arando el suelo
del desierto
del corazón,
con miedo a un torrente que se retira, como una tarde
de lluvia, que se hunde en el frío
primordial.
No siento más que miedo
miedo
miedo
mucho miedo.
Y necesito heridas
tocar las de Él,
o mejor las mías,
para creer que los milagros
no son tales
que los portentos no existen.
Sino la realidad inexorable, signada
sentida
inexorable.
Vida en curso.
The love is the dance of eternity (Dream Theater, Metropolis part 1: The Miracle and the Sleeper)
domingo, 12 de abril de 2015
lunes, 30 de marzo de 2015
Desatar
En
quinientas horas no se puede comprender
cómo
fue a parar al tacho de los
sueños
rotos, los sueños de
la
mañana entera.
Me
parece algo descabellado, pero no puedo argumentar,
sólo
me apetece un grito
pero
no lo quiero, me engaña
me
lanza al suelo.
Las
sonrisas de un paraje domado
son
tan falsas como mis recuerdos de
algo
alegre en la vida
pero
tengo la fuerza de un búfalo,
y al
búfalo lo borraron del norte de América
pero
la fuerza está rasante en los palomos
y
los queltehues,
está
inmersa en una tierra que no
mana
leche
y
miel,
sino
pinos y sangre de pinos
sangre
de pueblos
sangre.
Mis
dolores se vuelven una canción, pero la
canción
no es mía, es simplemente
un
copypaste de un giro de tuercas
de
una existencia que se volvió una neblina
y
una neblina que espero
sea
luminosa.
Porque
a estas alturas de un camino pedregoso y dormido,
entre
sauces y estancias,
entre
comidas y cumplidas maneras,
no
se puede convertir en foco,
sólo
espero ser niebla,
niebla
luminosa,
que
inspira
ama
y se
desvanece en la mañana.
(28/03/2015)
sábado, 20 de diciembre de 2014
Calendario
Tiempo se hace un poco apocado
y no se rebela contra la inocente
patraña de la condena.
Siento que en ese bosque, donde reina la sonrisa
más verdadera, donde el cielo asume los colores
de tus miradas
en ese espacio que blande el río y las
aves colmenan su estancia y la pueden
desmenuzar
en los encallados musgos y espantosas
sombras que pululan en los horizontes que se vuelven un vértice
en cada árbol que extraño
en cada beso ido y en cada oráculo
acallado en
puras verdades.
Ahí puedo sonreír y bailar.
Ahí puedo gritar con fuerza
como campana que repica
con amor.
Como cuerno que llama
con amor
bueno de verdad.
Por mientras, me dispongo a mirar el sol
y quemarme las entrañas
antes de que llueva y salga de esas nubes un estado de ánimo
imperecedero,
pero gentil, siempre abierto y dador de
verde
tiempo para cantar.
Tiempo.
y no se rebela contra la inocente
patraña de la condena.
Siento que en ese bosque, donde reina la sonrisa
más verdadera, donde el cielo asume los colores
de tus miradas
en ese espacio que blande el río y las
aves colmenan su estancia y la pueden
desmenuzar
en los encallados musgos y espantosas
sombras que pululan en los horizontes que se vuelven un vértice
en cada árbol que extraño
en cada beso ido y en cada oráculo
acallado en
puras verdades.
Ahí puedo sonreír y bailar.
Ahí puedo gritar con fuerza
como campana que repica
con amor.
Como cuerno que llama
con amor
bueno de verdad.
Por mientras, me dispongo a mirar el sol
y quemarme las entrañas
antes de que llueva y salga de esas nubes un estado de ánimo
imperecedero,
pero gentil, siempre abierto y dador de
verde
tiempo para cantar.
Tiempo.
miércoles, 17 de diciembre de 2014
Revisando los pasos de la gente este año
Descubro sin ambages
el tórrido dolor del
desprecio.
Una luna se cubre ante los aires
del bosque
que crece en mí
y se convierte en un oasis
regado con
llanto.
Con la luna que abre un sendero,
con la luna que me muestra
los negros espacios de interés
de quienes me robaron la noche.
Los senderos que se iluminan de esas estrellas
que no veo
pero ahí están,
para que levante la cabeza.
Suenan a cada instante las llamadas
avisando de la posible
fuga de sangre.
Me quedo atónito, con el fono en la mano.
La sangre que doné a quienes la hicieron
jugo insípido,
un rato,
una risa
y nada más.
Los pasos me recuerdan una canción
que dice
calma, ten calma.
Eso es un chiste corto
ahora.
Ahora.
Quiero que llueva.
el tórrido dolor del
desprecio.
Una luna se cubre ante los aires
del bosque
que crece en mí
y se convierte en un oasis
regado con
llanto.
Con la luna que abre un sendero,
con la luna que me muestra
los negros espacios de interés
de quienes me robaron la noche.
Los senderos que se iluminan de esas estrellas
que no veo
pero ahí están,
para que levante la cabeza.
Suenan a cada instante las llamadas
avisando de la posible
fuga de sangre.
Me quedo atónito, con el fono en la mano.
La sangre que doné a quienes la hicieron
jugo insípido,
un rato,
una risa
y nada más.
Los pasos me recuerdan una canción
que dice
calma, ten calma.
Eso es un chiste corto
ahora.
Ahora.
Quiero que llueva.
jueves, 20 de noviembre de 2014
El Amigo y la Paloma
Se
abrieron una mañana las alas introitas,
de un
amigo y de una paloma,
los cuales
sacrificaron el ensueño de famas,
se
hicieron un canto y himnos
para el
mañana.
Se
separaron de la tierra y se hicieron un presagio,
se
encontraron cara a cara con la vida que se hizo la muerte,
no
permitieron más barbaridades,
se
pusieron a pensar un estaño y un bronce
y parece
que les fue muy bien.
Las
capitales se abrieron como un extraño
caldo de
cultivo para el odio y la
personalidad,
pero no debían salirse con la suya
los
espaciosos espasmos de esas urbes de fango,
solo la
ciudad se enmudeció, cuando
estos
amigos de todos, hablaban de la verdad y el
amor que
se perdió en el charco hacía ya rato,
como el
charco que se formó en mi ser, cuando vi
la vida
volar y con ella, mi vida.
Pero no
todo es tan bello, no todo se volvió un sueño,
la
pesadilla se encargó de borrar al
amigo y la
paloma, se encargó de que pasaran los años,
y los
borrachos de hoy se encargaran de los ebrios de antaño,
de odio,
pero parece que es contagioso y penoso,
como el
charco que inunda mis ojos, cuando pienso en
el viejo
comunista de Manuel.
Los amigos
se dieron el último abrazo, como cuando jugaron la
última
pieza del ajedrez, y volcaron sus cuerpos ajados
a tan
corta edad, a la muerte
y después
de ella, al espíritu de la convicción
de que
todo era perfecto y nada trabante.
Me parece
que nunca fueron encontrados, pero su incólume presencia
está en
los mundos que se entretejieron
y
sirvieron de puente y consuelo
para
aquellos que les
sobrevivieron
y siguen
caminando
a las capitales.
(14/02/2010)
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Misterium
Hay gente cuerda
hay gente loca
hay gente cuerda de guitarra,
hay gente guitarra.
Guitarra con gente que la llora,
gente que guitarra la llorona,
gente,
gentiles y una barca.
Un pájaro con mirada de cielo.
El cielo y la guitarra,
es igual
una canción en penumbras,
una llamarada pálida de una luna
inquieta,
cromosómica,
salmística y siempre burlona.
Mirar al cielo, y llenar
las retinas de estrellas,
convertir las neuronas en constelaciones creativas,
y gritar, y bailar.
Y quedarse quieto, quieto,
quieto.
Gente cuerda,
en la cuerda floja,
de la guitarra destemplada.
hay gente loca
hay gente cuerda de guitarra,
hay gente guitarra.
Guitarra con gente que la llora,
gente que guitarra la llorona,
gente,
gentiles y una barca.
Un pájaro con mirada de cielo.
El cielo y la guitarra,
es igual
una canción en penumbras,
una llamarada pálida de una luna
inquieta,
cromosómica,
salmística y siempre burlona.
Mirar al cielo, y llenar
las retinas de estrellas,
convertir las neuronas en constelaciones creativas,
y gritar, y bailar.
Y quedarse quieto, quieto,
quieto.
Gente cuerda,
en la cuerda floja,
de la guitarra destemplada.
lunes, 13 de octubre de 2014
Discurrir
Observándote.
El camino que viaja por la luna
de los mundos.
Tengo el presentimiento que la
arena que circunda mis zapatos son simplemente
la huella del camino,
cuando me pisa y me llena
de callos y de aprenderes.
Estando con la guitarra de la población,
con el cielo de los campos y los
campos de unos cielos redondos y llenos
de mar,
descubro que en el fondo de la tierra
viven los colibríes y las almas
que anhelan un espacio y pode danzar la danza de los
que aman y se entregan.
Hay tiempo de amar y de más-amar,
de ventura y viaje,
de salto y de un espacio que hay
que llenar
porque estaba lleno
de ese aire frío mañanero llamado
la pena.
Discurrir de la mente, del espíritu iracundo,
del intelecto sesgado y del alma siempre renuente.
Fe.
Una brisa de mañana, una bicicleta ronroneante
vacilaba en su avanzar sereno
por las calles siempre poco agraciadas de la población.
De lejos un rocío de gritos y flores de mar, de cancinos espacios
que se resisten a entregarse al paso inclemente de un cemento torturador.
Me siento espirituado, pleno de gritarte sin miedo los susurros de una noche
de plenilunio, de un escancio y de un sur que resiste las mañanas
de un verde siempre intranquilo y fumigoso.
Esperanza.
Tiple al ristre, tus sonidos evocan un cielo de azules aguas y de sonrosados
espacios, me llaman al amor, al tiempo y las cosechas, a los trigos y a los vuelos erráticos
de un pájaro de atardecer.
No puedo dejar de pensar que si somos uno, uno debemos hacernos con el futuro
con las manos de cada uno.
El camino que viaja por la luna
de los mundos.
Tengo el presentimiento que la
arena que circunda mis zapatos son simplemente
la huella del camino,
cuando me pisa y me llena
de callos y de aprenderes.
Estando con la guitarra de la población,
con el cielo de los campos y los
campos de unos cielos redondos y llenos
de mar,
descubro que en el fondo de la tierra
viven los colibríes y las almas
que anhelan un espacio y pode danzar la danza de los
que aman y se entregan.
Hay tiempo de amar y de más-amar,
de ventura y viaje,
de salto y de un espacio que hay
que llenar
porque estaba lleno
de ese aire frío mañanero llamado
la pena.
Discurrir de la mente, del espíritu iracundo,
del intelecto sesgado y del alma siempre renuente.
Fe.
Una brisa de mañana, una bicicleta ronroneante
vacilaba en su avanzar sereno
por las calles siempre poco agraciadas de la población.
De lejos un rocío de gritos y flores de mar, de cancinos espacios
que se resisten a entregarse al paso inclemente de un cemento torturador.
Me siento espirituado, pleno de gritarte sin miedo los susurros de una noche
de plenilunio, de un escancio y de un sur que resiste las mañanas
de un verde siempre intranquilo y fumigoso.
Esperanza.
Tiple al ristre, tus sonidos evocan un cielo de azules aguas y de sonrosados
espacios, me llaman al amor, al tiempo y las cosechas, a los trigos y a los vuelos erráticos
de un pájaro de atardecer.
No puedo dejar de pensar que si somos uno, uno debemos hacernos con el futuro
con las manos de cada uno.
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