lunes, 4 de junio de 2018

Facilidades

Pero qué fácil es la vida
cuando queremos desechar
personas,
prójimos fastidiosos
personas
fastidiosas.

Ser fastidioso es un amplio concepto,
de alto y demandado estudio.
Da para un Magister,
puede anotarse para que me explique
unas cuantas incomprensiones.

(El fastidio, en realidad, puede que sea
esperanza e insistencia,
esperanza, pero hoy
cambian las
semánticas del corazón
de tantos)

Pero déjeme mostrarle el modus operandi.

Un botón, presione, y

listo.

Elimina historias, hechos, pasados, vidas,
futuros, porque las personas hoy
son un botón de desecho,
un vínculo débil,
algo que no exige compromisos ni la vida.

Es sólo un botón, de hola
o de ¿adiós?

Nadie se despide del fastidio.
Un prójimo.

Pero ya perdoné.




sábado, 19 de mayo de 2018

En sueños.

Dicen que los sueños
                         sueños son y
                 son eso.

Sueños.

Pero cuando viajan en ellos
          el amor y la esperanza

los sueños alimentan el mañana, el mundo,
y aparecen el viento total de las miradas.

La plaza, una carpa, una batalla
                  ganada.

Bicicleta de tarde.

martes, 8 de mayo de 2018

Bicicletaje

Volar por los intestinos de
la rota ciudad, con la bicicleta

compañera inmutable, de verdad,
rodante implacable y temor de
quienes hacen el culto al
humo de sus complejos

autos enormes de marcas norteamericanas,
que parten y devoran sangre de niños
sirios
y de otras visitas del Tío Sam.

Volar en esa montura de libertad, de esas ruedas algo
lesionadas, pero con los cascos fieles, para rodar
rodar
  rodar
    rodar
      rodar.

Porque me persiguen y llevo dentro un tesoro,
quiero reír, y tú me llevas lejos, ante la majestuosidad
de ese cuerpo de agua, agua
pura
pura verdad, dolor y esperanza.

Y ahí estamos, sentados, esperando la estrella, hablando con
las estrellas, con las paradojas en acción.

Gracias por circunnavegar esta ciudad de otoños permanentes.

pero
estás en silencio.



sábado, 28 de abril de 2018

Sentido

Cuando me pregunto
qué siento,
la verdad es que me contradigo.

Es lluvia con sol, frío y frío,
como el agua de ese río, el río
de la sangre de mi herida mortal.

Sólo pido esperanza y la bicicleta,
porque no sé si siento, si siento el mañana,
y lo siento.

Es el perdón el que siento, pero presiento
algo. Sería
                esa
                    llamada.

La noche del viernes.




martes, 24 de abril de 2018

Las Horas

No sé qué nace de mi pecho, es un abismo o un universo.
pero me duele, porque no fui capaz.

Di cien pasos, cuando debí dar
ciento y uno.
Tuve mil victorias, cuando debí haber batallado
mil más,
insuficiente y bajo.

Fueron actos y actos, pero faltó ese acto,
un grano más que no quiso aparecer,
no como maldad o desdén,
era ese gramo que iba a aparecer al día siguiente.

Tarde, tarde llegó.

Y el verano se fue, y tarde se fue, porque gusté del calor
pero faltó un grado más
uno solo
para ser felizmente uno.

Pero hace frío, y es tarde, es tarde, es tarde.
Aún queda espacio, hay de sobra,
una galaxia que le falta una estrella, una
sola.

Y quedan horas por vivir, quedan hartas
como papel para poesía, para que las escribas,
porque no puedo con todas

las horas.

Y podría cambiarlas por mil perdones, que duren
horas, eternidad, amor que se
vuelve a encender y hacer lumbre.

Y ahí reposan, conscriptas y dolorosas,
como callos andantes de una ciudad bullente
del silencio del corazón, ahí.

Esperando.

Las horas.


martes, 3 de abril de 2018

Poco

Una célula de amor puede bastar
para transformar el
oscuro sonido de la caverna
mi pecho

en el Edén.

Un perdón es posible,
siempre el camino es la puerta
los pasos
los estallidos
la paz.

Si el amor todo lo puede
que al menos pueda
vivir.

Vivir es el objetivo,
flotar, porque hay
una caverna que ejerce,
neumática, su poder.

Hay que vivir
vivir
vivir inadjetivamente.

Siempre una esperanza,
una célula.
Un adjetivo.
Una vida.

Hoy, vivir
y no es mucho.





martes, 28 de febrero de 2017

Rock para tus días


Y solo ahí fue, como entonces,
se abrió entre el mar sanguinolento,
y las parras en trotes de mañanas,
como surgió una canción que emanaba
de una roca insaciable, de una ola sin angustia
rock para tus días.

Preciosa como las joyas del barro
como las pisadas de las flores de un minuto
la canción me enseñó que debo amar
a la mujer mía, a la dicha, a los campos
a los hombres y a los nubarrones de hombres
rock para tus días.

Fue por ahí, en las calles, en bandadas humeantes,
en diarios para el baño, en la mirada rara,
errante de tanto errar, por llorar, por gemir
por gozar húmedas mocedades, por pensar algo
estaba entregada a sentir una verdad gentil
rock para tus días.

Soberana en su manos, en gargantas dolorosas
así le habló a las gentes, a los gentiles,
a publicanos fariseos, y a locos, y se dió cuenta
que los locos volvían a la verdad, para vedar
las sucias y podridas palabras del fariseo
rock para tus días.

La canción no dudo ni por pienso
en buscar en los odiados espacios que viven,
lejos de allí, entre pastos, árboles y trenes,
en el cerro y en el sucio río de arenas y recuerdos
que antes era libre, hoy solo hilillos frívolos
rock para tus días.

Y por casualidad, entre las barras de una casa
entre los maderos de libros y pan de pascua
por ventanas y mentes ofuscadas de risa
aparecío fresca de un rocío, en paz y tormenta
para gritar con susurros amorosos y sanguinolentos
rock para tus días
rock para nuestros días.

(26/04/2009)